...de hecho, el mundo del yo crece a base de aprehender el mundo de lo social. No es un mundo más, es un mundo frente a otro... Por un mundo en el que quepan muchos mundos... PAZ.
3.3.11
Taller Arteluz: Workshop Cómo ser periodista freelance y no morir ...
14.10.10
La educación según Platón
Prof. Lic. Laura M. Banchio publicado el
10 de febrero de 2004
en la Academia de Ciencias Luventicus, El Rosario, Argentina.

Durante el siglo VI a.C. se proyectó sobre toda Grecia, desde el norte tracio, el culto de Dionisos. El mismo se refugió en sectas basadas en textos normativos de carácter ritual y teológico que se presentaban como de inspiración divina, pasando por obras del propio fundador de esta corriente: Orfeo. El relato religioso central del orfismo afirmaba que Dionisos, hijo de Zeus y Perséfona, había recibido siendo niño el gobierno del mundo. Los malignos Titanes se abalanzaron entonces sobre él y Dionisos escapó a fuerza de metamorfosis, hasta que, habiendo adoptado la forma de toro, fue dominado, descuartizado y devorado en pedazos por sus enemigos. Sólo su corazón fue salvado. Zeus lo comió y de él nació el nuevo Dionisos, hijo de Zeus y Semelé, reencarnación del primero. Por su parte, los Titanes fueron exterminados por Zeus mediante un rayo y de sus cenizas nació el género humano, en el que la bondad (herencia de Dionisos) se mezcla con la maldad heredada de los Titanes.
Según el orfismo, el hombre debe tender a liberarse del elemento titánico para retornar en toda su pureza a Dionisos. La distinción entre lo dionisiaco y lo titánico en el hombre se expresa a través de la dualidad cuerpo-alma. El hombre debe aprender a liberarse de las ataduras del cuerpo que encierran a su alma como la cárcel al preso. El camino para alcanzar la liberación recorre múltiples reencarnaciones y consiste en escapar de este eterno retorno al cuerpo mediante la práctica de los ritos órficos, el ascetismo y el desprecio hacia todo lo que ata el hombre a la vida mortal y la corporeidad. Del orfismo, a través de los pitagóricos, tomó Platón su concepción dualista del hombre. También para Platón el hombre es su alma y el cuerpo no es sino una morada transitoria a la que se accede para expiar una culpa.
El hombre es su alma, y el alma es primordialmente razón. Junto a la razón se encuentran las dos partes a-lógicas del alma: la irascible y la concupiscible. Estas dos fuerzas irracionales, que imprimen dinamismo a la vida anímica, pueden conducirla por caminos equivocados, llevando al hombre a vivir una vida indigna, irracional.
La "alegoría de la caverna", pasaje del diálogo La república en el que Platón habla del "estado de nuestra naturaleza según esté o no esclarecida por la educación" (Platón 1988), presupone esta concepción de hombre. El hombre educado es aquél que, comprendiendo que el mundo sensible es sólo una imagen confusa del realmente real, se eleva de lo sensible, mudable y material a lo eterno, inmutable, inteligible e inmaterial, a las ideas; y al hacerlo descubre que está llamado a vivir como un dios, en trato directo con lo eterno.
La alegoría de la caverna
Platón inicia el libro séptimo de La república relatando una historia imaginaria con el fin de clarificar qué es la educación. La misma se conoce como "mito de la caverna" o "alegoría de la caverna".
Un grupo de hombres vive dentro de una caverna. Los separa del mundo exterior un camino escarpado. Ellos, que nunca lo han visto, toman a las sombras por realidad, viviendo así en el error y el engaño. Están tan convencidos de ello que educarlos, es decir, ayudarlos a transitar el camino hacia el exterior, se torna muy difícil. Si a un hombre que vive en la caverna de la ignorancia “se lo obliga a mirar la luz misma del fuego, ¿no herirá ésta sus ojos?” (Platón 1988). El aprendizaje es doloroso. Se necesita esfuerzo para superar las opiniones cotidianas y elevarse a lo que verdaderamente es. Sin embargo, la recompensa vale el esfuerzo: “Si [quien ha salido de la caverna] recordara la antigua morada y el saber que allí se tiene, y pensara en sus compañeros de esclavitud, ¿no crees que se consideraría dichoso en el cambio y se compadecería de ellos?” (Platón 1988)
El hombre que ha realizado el proceso, que se ha educado, sufre y se confunde al enfrentarse con el mundo superficial y sensible; sus ojos quedan “como cegados por las tinieblas al llegar bruscamente desde la luz del sol” (Platón 1988). Pero, a pesar de ello, el filósofo debe volver a la caverna para iluminar a quienes aun viven en la oscuridad. La educación es vocación para quien ha sido educado, es un llamado que exige renuncia y que no se acepta buscando placer u honor sino soportando las molestias en pos de la superación social de la ignorancia.
La educación es entonces el proceso que permite al hombre tomar conciencia de la existencia de otra realidad, más plena, a la que está llamado, de la que procede y hacia la que se dirige. El hombre educado comprende que esta vida no es sino un paso, un eslabón de una cadena de reencarnaciones que deben aprovecharse para dejar lo sensible en pos de lo inteligible, haciendo el mérito necesario para superar esta condición corporal de modo definitivo.
El hombre es burlado sin siquiera saberlo. Vive en el engaño, despreocupado, ignorante. Pero esa situación no es necesariamente definitiva. El hombre posee los medios para escapar de ella: la razón y la educación. Por eso para Platón “la educación es desalienación, la ciencia es liberación y la filosofía es alumbramiento” (Droz 1992).
REFERENCIAS
Droz, G. 1992 Los mitos platónicos.
Barcelona: Labor, págs. 80, 81.Hirschberger, J. 1982 Historia de la Filosofía.
Barcelona: Herder, tomo I, pág. 86.Rohde, E. 1983 Psique. La idea del alma y la inmortalidad entre los griegos.
Méjico: Fondo de Cultura Económica, pág. 14.Platón 1988 La república.
Buenos Aires: EUDEBA, págs. 381, 382, 383, 384.Platón 1949 La república.
Buenos Aires: Espasa-Calpe, págs. 143-144, 101, 102, 103, 118, 127, 131, 133, 138, 140, 179, 225, 191, 256, 158, 264-265, 272.Platón 1985 Las leyes, Epinomis y El político.
Méjico: Porrúa, págs. 137, 142, 146, 150, 153, 157.
9.10.10
Eterno resplandor... vacío infinito
Círculo de angustia (fragmento)
" Sola yo estoy y llena de inquietudes;
cada día me interno más adentro;
mis defectos atraen a las virtudes;
de un misterioso círculo soy centro.
El cansancio que tengo es infinito;
todo el dolor del mundo lo he probado;
un laberinto de ansiedad habito
y a tientas me revuelvo en lo intrincado. "
en tiempos oscuros
Fragmento de una conversación del escritor uruguayo Eduardo Galeano
"En tiempos oscuros, tengamos el talento suficiente para aprender a volar en la noche, como murciélagos; seamos lo suficientemente sanos como para vomitar las mentiras que nos obligan a tragar cada día; seamos lo suficientemente valientes como para tener el coraje de estar solos y lo suficientemente valientes como para arriesgarnos a estar juntos...
"Seamos lo suficientemente maduros como para saber que podemos ser compatriotas y contemporáneos de todos los que tienen una voluntad de belleza y una voluntad de justicia, sin importar dónde nacieron ni dónde se encuentran, porque no creemos en las fronteras de los mapas ni del tiempo, seamos lo suficientemente tercos como para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena....
"Seamos lo suficientemente locos como para ser llamados locos... seamos lo suficientemente inteligentes como para ser desobedientes cuando recibimos órdenes contradictorias a nuestra conciencia o contra el sentido común..."
4.10.10
NI perdón, NI olvido.
Se puede comprobar, que "todo lo sólido se desvance en el aire" pero sin duda la presencia por efímera y etérea que sea, deja una huella en el inconciente colectivo y en la historia de la Historia.
Doy paso a ME otro lenguaje y dejo abierta la puerta de mi mirada
2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA!
"Limpieza en Infinitum"
Se necesita mucha fuerza y responsabilidad para encarar a la realidad y mirar hacia el futuro.
"Estar atenta de lo que está ocurriendo pero también de lo que puede ocurrir" Carmen Aristegui
En mutación...
28.9.10
4.8.10
CALIGRAFÍA DE LAS COSAS
1. Los retratos de cosas, que no naturalezas muertas, ocurren en el suelo, en las que no son o parecen márgenes del patio. A ras del ojo, repollo, rastrojo y carrizo, lazo, escoba, comal y agua son por delante de la creencia, la cosa misma, su poder de alma en la cosa. Su significado, la creencia, está en la imagen misma.
En este sentido, las fotos de Maruch Sántiz Gómez son iconografía, la representación de un conocimiento. En tzotzil, la imagen no necesita explicación, le basta llamarse. Tzu, o calabaza en el umbral; invoca al perro perdido.
No hace falta señalar la belleza formal de estas fotografías. Siguen sencillez incorporan la belleza de cada objeto que producen a la sustancia del entorno. La obstinación de la mujer tzotzil por bordar su vestimenta, coser la lana de su falda, obedece a un joie de vivre, también manifesto en las viviendas, en la disposición de las precarias pertenencias de su vida rural, la caligrafía que dan a los objetos.
2. ¿Qué hace a la obra de arte? ¿Su construcción armónica en el espacio de gracia, donde nada falta, nada sobra? La soga de Maruch es un soneto de Quevedo, comparte la misma exactitud de sílabas, la misma entonación en el recuerdo. La fronda seca de una rama invertida es ya historia toda de hechizos y casas barridas a deshoras, polvareda de la equivocación, lo que los clásicos llamarían un “drama rural”, la fatalidad desatada.
Maruch llegó, cámara de por medio, justo al tiempo de Cézanne en la casa del ahorcado.
Pero ¿ella qué? Nada más registran en su código fotográfico las creencias habituales de su pueblo, los sencillos y gélidos objetos que llenan de calor los signos de la vida. Ni que fuera para tanto.
Hoy que surgen intelectuales y artistas indígenas por todo México, dirigentes políticos y profesionistas de primer nivel, Maruch Sántiz se inscribe como alguien más en la portentosa diacronía que recorre el mundo indígena del país.
La cultura mesoamericana saldrá del siglo XX potenciada por un renacimiento que nadie hubiera supuesto, con la promesa de un inesperado siglo XXI marcado por la inteligencia, la imaginación y la modernidad. Una lucidez que no resulta tan silvestre, pero tampoco necesariamente incumbe a la cultura dominante, urbana y mestizo-occidental, la cual cree que todo le incumbe y a ella se debe. México deberá acostumbrarse a esta revolución. Por lo menos a está.
4. El arte moderno se ha preocupado por las texturas, y hoy que busca materializarse en instalaciones recibe las texturas por añadidura, merced a los objetos que instala. La representación casi zen de Maruch, compuesta de suelo, una cesta con chiles secos y la criba de su somra (Sbek’ ich) remite, por el camino de la prohibición (“malo sonar las semillas del chile”) al crepitar de sombra que, en su mudez inmóvil, sentimos escuchar.
Las imágenes de Maruch Sántiz son hospitalarias, no nos andan regateando su sentido, y menos aún sus apariencias.
En el pensamiento tzotzil, el concepto está en la cosa. Ni siquiera Dios es abstracto; por eso los misioneros, en su cerrazón colonial, los consideran paganos.
La prohibición va implícita entre el tarro del agua, y las tortillas trazadas sobre el comal, un comal luminoso, lunar. El tizón y las cenizas sobre la tierra son el firmamento, un delicado apocalipsis sideral.
5. La esfera rural de los tzotziles aún no alcanza, pese a los esfuerzos públicos y privados, el paraíso de los desechables industriales. Aquí los objetos no son desechables. Una lata abierta dura años en servicio, una bolsa de plástico tiene ocho vidas.
La carga práctica y simbólica de cada cosa, como los parajes, es muy grande. En el campo tzotzil, cada recodo del camino tiene nombre, su propia lumbre; ciertas piedras grandes, las lomas y promontorios, los agujeros del terreno. Y una vida. Cada cosa tiene vida propia. Las patas muertas de un pollo hablan de niños vivos, un pollo vivo y las garras inescapables del castigo.
A contracorriente de la expoliación que caracteriza las relaciones entre la cultura dominante y las culturas indígenas, el proyecto es una aportación a las culturas indígenas que equivale al taller literario que dirige el escritor nhañú Jesús Salinas en Oaxaca, donde autores indígenas de varias lenguas construyen mediante computadoras la escritura de su idioma.
La escritura es nueva en tzotzil. Desde que la escritura maya se perdió en la noche de los siglos, la ancha heredad mayense en Guatemala y México ha vivido sólo de palabra hablada. ¿No es una revolución cultural que de pronto esta palabra se escriba, irrumpa en las páginas y los diskets?
Así la captura fotográfica. A partir de ahora no sólo serán recolectados por la foto etnográfica, o turística; los tzotziles pueden ser recolectores. No sólo mirables y mirados, sino contempladores ellos mismos, generadores de imágenes en sus propios términos.
7. El lenguaje universal de la fotografía, como todos los instrumentos de la técnica (video, computadoras, cine, estudio de grabación sonora) llega siempre, más temprano que tarde, a la evidencia de no ser ningún esperanto. En manos del verdadero artista, la técnica adquiere un acento único, nuevo y revelador, dice lo que nadie más podría decir.
Maruch Sántiz Gómez, de Cruztón, Chamula, no lejos del santuaro de Tzontehuitz, accede, sola y su magia, al corazón secreto de las cosas, y las revela. En la mirada trae su forma.
Maruch Sántiz no es la primera en retratar las cosas, pero lo hace como si fuera. Tampoco Cézanne fue el primer hombre que veía una manzana.
Maruch (Marín) Sántiz Gómez nació en Cruztón, Chiapas. Con sus escasos diecinueve años, Maruch es actriz y escritora en lengua tzotzil. Las imágenes que presentamos a continuación forman parte de su proyecto de investigación de 47 creencias ancestrales. El objetivo último, asegura Maruch, es lograr que estos conocimientos no se extingan.

