21.9.12

Sobre la melancolía...


Un artículo que me parece muy bueno, sobre la melancolía como un estado de ánimo en el que sientes el sinsentido de la vida para luego encontrarlo, luego del salir del hoyo, del fango, del vacío hacia la vida y disfrutar...vivir.
"La melancolía: una depresión cultural." En La jornada semanal núm. 254, 25 abril, 1994.

La melancolía es el dolor peor, porque es el dolor de vivir, de tener el cuerpo vivo cuando la realidad se ha muerto; y entonces el alma duele en el cuerpo. Es el vacío o la nada que se mete tras la piel ocupando todo, de tal manera que ya no caben ahí ni las medicinas, ni las explicaciones, ni la esperanza, ni las ganas de sanarse. Se está alegre por algo, se está triste por algo, y eso se puede arreglar, pero se está melancólico precisamente pornada. 
La melancolía no tiene causas porque surge cuando se acaban las causas. Es relativamente cómodo cargar con un estómago ulcerado porque cuando menos hay suficiente espacio dentro del cuerpo, pero los melancólicos cargan, en los pocos centímetros cúbicos de su cuerpo, con la destrucción de una sociedad completa que los excede inconmensurablemente. Si pudieran tener ganas de hablar, dirían que cargan con toda la oscuridad adentro, y debe de ser cierto, porque en invierno, cuando las noches son más largas, las melancolías aumentan; y también es correcto, porque mientras otros sentimientos son de colores, verde chillón como los celos o la envidia, rojo fuerte como la ira y la venganza, blanco luminoso como el amor o la creación, la melancolía es negra: Melán kholé en griego, en latín atra bilis, bilis negra.

Eso es una sociedad, y todo lo que se piensa y se siente, en sumo, todo lo que uno es, está hecho de la sociedad a la que pertenece, de modo que aquello vaporoso que se llama "el sentido de la vida" es , sin duda, la pertenencia a alguna sociedad; a esta pertenencia se le conoce como identidad, amor, amistad, civilidad o política, según el tamaño de sociedad, que se trate, así como el amor es la política de la pareja, la política es el amor de las naciones.

Y todas éstas son las sociedades que se rompen, y a quien se le rompe la suya, se le rompe todo, y se rompe él mismo, porque pierde el derecho a tener los ideales, los recuerdos, los puntos de vista de la sociedad que lo expatria. Las palabras y los gestos que se reconocía dejan de ser suyos, y ya no debe, y ya no puede pensar ni sentir. Por eso, en la Edad Media, los desterrados se convertían en hombres-lobo: dejaban, simplemente, de pertenecer a la humanidad. El exilio interno de nuestros melancólicos contemporáneos se puede notar en que se aíslan, se callan, andan mal vestidos, y es que saben que hablan un idioma que ya no existe y creen cosas que ya no son ciertas. Es un castigo bastante peor que la muerte, por lo que algunos hacen trampa y escogen el menos peor.
 
Cuando a alguien se le derrumba la sociedad en la que tenía puesta la vida, sea por desamor, pérdida de la juventud, desahucio o fracaso profesional, de repente ya no tiene a quién mirar, a quién decirle, de quién oir. Los melancólicos están vivos en una sociedad que ya no existe, y por eso no les interesa nada, y los puede uno ver moverse por la calle o por la casa como si estuvieran perdidos en algún planeta equivocado, suspirando por el mundo que se les escapó. Ciertamente, la melancolía es una nostalgia sin objeto, una nostalgia de lo irremisible que busca sociedades perdidas, y por eso actualmente tanta gente quiere retornar a la religión y a la esoteria, o lee novelas de caballería o novelas de "damisería" como son las biografías de Miroslava o Tinna Modotti, lo cual quiere decir que la melancolía es buena temporada para la investigación histórica. La gente compra y se fascina con cualquier objeto que venga con la garantía de haberse perdido para siempre, como son los diseños, los colores, Humphrey Bogart, los vestidos, las películas, la arquitectura de los años cincuenta para atrás, y los encendedores Zippo. Las jóvenes de veinte años no se olvidad de James Dean que se murió hace cuarenta. La vanguardia es retro porque la melancolía es nostálgica, y todo es coleccionable porque el futuro ya pasó.

La melancolía es el sufrimiento de cuando se acaban las cosas, y entonces no es casual que se presente los fines de año y los fines de semana, y que se recrudezca a fin de siglo y fin de milenio. Sin embargo, parece ser que actualmente se están acabando también las razones para vivir en sociedad, como si se estuviera disolviendo el pegamento que la mantenía unida y duradera: los símbolos comunes, las creencias, puntos de referencia, ideas y valores con que se establecían los acuerdos y se habían los compromisos han perdido su consistencia; por poner el ejemplo de las sociedades de dos: ya no se acepta que el matrimonio deba ser para siempre por lo que invariablemente dura mucho menos que eso: la sociedad está disuelta por anticipado. Ni la religión, ni la ciencia, ni el progreso funcionan ya como verdades de consenso válidas para todos, de modo que lo que queda es una pluralidad de verdades privadas, y la pluralidad sin consenso equivale a deserción, o como se le dice, individualismo, el cual es la imposibilidad del compromiso: se hace inaceptable el compromiso de vivir en sociedad, sea la sociedad de todos o la de dos.

La cultura está incomunicada, en mitad de un mar de faxes, antenas parabólicas y teléfonos celulares, y en efecto, nada suena ahora más cursi que hablar de amor o de amistad, y nada suena más ingenuo que hablar de civilidad o de política, que son precisamente, los elementos del acuerdo y de compromiso de vivir en sociedad. Hoy por hoy, el producto de la pareja ya no es un hijo sino dos desubicados, y mientras todos tienen amigos-del-trabajo, amigos-del-gimnasio, amigo-de-los-amigos, nadie tiene amigos; asimismo, la civilidad y otras gentilezas del tacto y la solidaridad son un cuento que contó Tocqueville que ya no sirve ni para pedirle una taza de azúcar al vecino, y la política es bien a bien aquella frivolidad de golpes bajos a los que se dedican individuos tan lerdos y burdos que sólo pueden percibir el bulto del poder. La identidad, que es el amor, la amistad, la civilidad y la política de uno con uno mismo, o sea, la convicción interna de pertenecer a algo o a alguien, carece del material con el cual construirse: uno no es nadie. La realidad tiene menopausia.

La melancolía es una sociedad extinta, es la infelicidad hasta la pared de enfrente, y según las últimas cifras, es una estadística escandalosa por la cantidad de víctimas, especialmente femeninas, que cobra, hasta 40 por ciento en países desarrollados, como si no hubiera nada más posmoderno que ser un depresivo. Pero hasta aquí es sólo la mitad de la historia: la otra mitad recibe el nombre de creatividad. Ningún deprimido tendrá ánimos para creer lo que sigue, pero la melancolía es, también, el motor de la cultura, la materia prima de donde se obtienen nuevas ideas, valores, verdades y conocimientos. Miguel Angel era dos cosas: un depresivo y el mejor escultor del Renacimiento; los ensayos de Montaigne están escritos a la sombra de una depresión de regular calibre; William James se defendió de la melancolía haciendo la mejor psicología del siglo XIX. A la oscuración de la Edad Media le sucede el Iluminismo de la Modernidad. Se entiende por qué la creatividad es melancólica: quien está contento, satisfecho, orgulloso de su vida es por lo común un excelente mediocre. Quien está indignado, iracundo, rabioso, fúrico, es por lo común un ejemplar desfacedor de entuertos, corrector de anomalías. Pero para necesitar hacer lo que no tiene caso, por ejemplo sacar cosas de la nada, inventar creencias, construir valores, descubrir ilusiones, pintar fantasías, fundar formas de pensar y de sentir y de hablar para poder comunicarse y tender vínculos que produzcan otra vez el milagro civilizatorio de hacer aparecer una nueva sociedad donde ya no hay nada, con los recursos expresivos del arte, la filosofía, la ciencia, la religión o la vida cotidiana ( que es un arte, filosofía, ciencia y religión al mismo tiempo), se requiere de verdad el desamparo del desencanto melancólico. Para crear hay que carecer. Julia Kristeva dice que la cultura es un acto melancólico; para darse una idea, basta imaginar a los compositores de boleros.

El sufrimiento melancólico, el hecho de haber perdido una sociedad, es tan intenso, sobre todo, porque es inexplicable, ya que el deprimido no tiene palabras ni puntos de vista para interpretarlo y comprenderlo, y por eso el sitio en que se encuentra es la negrura y la oscuridad. En efecto, en el vocabulario común y corriente, lo negro y lo oscuro se asocia con lo desconocido. Lo que le ha sucedido al melancólico es que se ha adentrado en esa tierra incógnita. Sin embargo, cuando logra permanecer allí sin deshacerse, abnegado y resignado, empieza a poder seguir las formas y los matices de que se compone esa oscuridad: puede comprender su melancolía; y eso equivale automáticamente a regresar de ella, revivido y capacitado para describir los sentimientos, las razones y las novedades que había allá en ese fondo atrabiliario. De la melancolía se regresa más sabio, más fuerte, más humilde y más creativo: el melancólico conoce lo desconocido, porque estuvo allá.

En el vocabulario común, lo blanco y luminoso se asocia con la creación, la invención y el descubrimiento, como cuando se saca algo a la "luz", se echa luz sobre el asunto, se "ilustra", le queda "claro", y a uno se le "ilumina" la cara, es decir, y empiezan a ocurrir las ideas y los proyectos, como sucede con los propósitos de año nuevo que le siguen inmediatamente a la languidez del año pasado. Puro sentimiento blanco, que viene del negro. La producción cultural, tanto alta como cotidiana, puesta en libros, películas, formas de vestirse, sonrisas, teorías, canciones, cartas, conversaciones, chistes, juegos, recetas de cocina y ganas de vivir, son el resultado del trance melancólico, y son los modos en los que se van tramando, entretejiendo los vínculos, nexos, lazos, de las nuevas fundaciones de sociedades. A toda nueva sociedad le precede un estado de desamparo; por eso dice Alberoni que para enamorarse, que es fundar una sociedad de dos, hay que estar un poco deprimido, como los adolescentes, que tanto les da por hacer ambas cosas. Y así sucesivamente, para hacer nuevas amistades o grupos informales, para pactar nuevos estilos de civilidad y renovar las instituciones políticas, hay que saber qué es lo que se siente no tener una sociedad en la cual estar vivo. La paradoja es la de siempre, que lo bonito de la vida se hace de lo feo.








Escrúpulo

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Me parece que vivo
que estoy entre los ruidos
que miro las paredes,
que estas manos son mías,
pero quizás me engañe
y paredes y manos
sólo sean recuerdos
de una vida pasada.
He dicho "me parece"
yo no aseguro nada.

Oliverio Girondo




25.1.12

El arte de la ficción



A continuación transcribo unos fragmentos del libro Leer la mente El cerebro y el arte de la ficción de Jorge Volpi en el que realiza una declaración maravillosa en relación a lo que ocurre en nuestro cerebro cuando leemos ficción.


"Se equivocan: en su calidad de herramienta evolutiva, el arte no puede sino perseguir una meta más ambiciosa. ¿Cuál? La obvia: ayudarnos a sobrevivir y, más aún, hacernos auténticamente humanos." (p.14)

"Porque el arte, y en especial el arte de la ficción, nos ayuda a adivinar los comportamientos de los otros y a conocernos a nosotros mismos, lo cual supone una gran ventaja frente a especies menos conscientes de sí misma." (p. 15)

"Prefiero pensar que la ficción ha existido desde el mismo instante en que pisó la Tierra el homo sapiens. Porque los mecanismos cerebrales por medio de los cuales nos acercamos a la realidad son básicamente idénticos a los empleados a la hora de crear o apreciar una ficción." (p. 16)

"¡Menuda invención evolutiva! Yo no soy sino una ficción de mi cerebro. O, expresado de manera más precisa, mi yo es una fantasía de mi cerebro. Eso sí, la mayor y más poderosa de las fantasías, pues se concibe capaz de generar y controlar a todas las demás." (p. 17)

"Frente a esta hipótesis, primero comparece el vértigo: ¿ello significa la Realidad no existe? ¿Que yo no existo? No exactamente: la única realidad que conoceremos -y que, en el mejor de los casos, está levemente emparentada con la Realidad- es la realidad de nuestra mente, la realidad que percibimos y luego recreamos sin medida" (p. 18)

"En resumen: la conciencia humana aborrece la falsedad y, al menos durante el tiempo precioso que dura la ficción, prefiere considerarla una suma de verdades parciales, de escenarios alternativos, de existencias paralelas, de aventuras potenciales." (p. 21)

"Desde esta perspectiva, la ficción cumple una tarea indispensable para nuestra supervivencia: no sólo nos ayuda a predecir nuestras reacciones en situaciones hipotéticas, sino que nos obliga a representarlas en nuestra mente -a repetirlas y reconstruirlas- y, a partir de allí, a entrever qué sentiríamos si las experimentáramos de verdad." (p. 22)

"Leer una novela o un cuento no es una actividad inocua: desde el momento en que nuestras neuronas nos hacen reconocernos en los personajes de ficción -y apoderarnos así de sus conflictos, sus problemas, sus decisiones, su felicidad o su desgracia-, comenzamos a ser otros." (p. 25)
"Mi hipótesisi central: si la ficción es una herramienta tan poderosa para explorar la naturaleza -y en especial la naturaleza humana-, es porque la ficción también es la realidad." (p. 31)

"Mal que nos pese, todos somos ficciones."  p. 74


19.1.12

En el camino de una montaña hacia el mar

Llegó la hora de contar la historia de una mulita que nos encontramos en la orilla de un camino en la montaña. La mulita parecía medio escondida, cuando la vi parecía que no quería que la fotografiará en "mi viaje" podía entender con sus movimiento y miradas o guiños lo que quería comunicar, fue algo extraño, no solía tener ese tipo de acercamientos con los animales y de pronto era como si todo lo que se presentará fueran señales o se tratara de fenómenos que se manifestaban para comunicar algo importante, algo con significado real para el desarrollo de mi vida.


En verdad así lo sentía y así "me viaje"...  ahora aquello parece un tanto lejano pero será algo que recordaré en toda mi vida.


Luego de que la mulita pareciera rehusarse a ser fotografiada por mi, luego de que yo había pasado   sentir de tristeza y nubladez, en ese momento me sentía un poco reconfortada y al verla solita en el camino llamó mucho mi atención. Me acerqué un poco y vi que estaba amarrada de sus patitas me acerqué a mi amigo Pablo y le dije que la fueramos a soltar que sentía que ella me lo pedía, empero Pablo me dijo que podía ser de algún poblador de la zona o que la mulita nos podía dar una patada o agradir al intentar soltarla, así que decidimos dejarla así y continuar nuestro camino. 

Me sentí triste por ella y por mi, por ella porque estaría ahí sin poder ser libre o moverse a donde quisiera, y por mi porque por un momento me sentí como la mulita, atada y sin poder ser libre, además de cobarde por no desatarla, pero a la vez era un sentir de nobleza y tranquilidad, ahora después después de algún tiempo he pensado en eso y creo que tal vez no se puede ser tan ibre como deseamos en ciertos momentos pero hay que seguir en en el camino aguantando de ciertas inclemencias pero también disfrutando de la hierba que pueda haber cerca o de lo poco o mucho que la vida nos ofrece. Al fin y al cabo no la hemos pasado nada mal. 

La enseñanza grande de "ese viaje" fue el andar sin miedo y tranquila por los caminos que elijamos andar.

3.11.11

Zeitgeist: Avanzado

Había visto un documental titulado Zeitgeist: Addendum, en el que se explica la historia de la humanidad, el sistema y el funcionamiento de los paradigmas ideológicos.

Hoy me encontré con este otro documental que se llama Zeitgeist Movin Forward y también parte de la reflexión del estado actual de la humanidad y su relación con el entorno social. 

(Zeitgeist: Avanzando) es la tercera película-documental de la serie Zeitgeist hecha por Peter Joseph. La anterior fue Zeitgeist: Addendum, que a su vez es la continuación de su anterior documental Zeitgeist: The Movie.

Me ha gustado mucho y se los dejo por acá para que lo chequen.


http://youtu.be/W57L55NlDJM